Cuando se busca un vestido de comunión elegante, el tejido marca la diferencia antes que cualquier adorno. La seda y la organza son los dos que más se notan en persona y en las fotos.
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Seda y organza: en qué se diferencian
La seda tiene caída y un brillo suave. Permite cuerpos lisos muy limpios, sin necesidad de bordados, y por eso la usan tanto los diseñadores. La organza es más fina y transparente, con algo de rigidez, así que da volumen a la falda sin pesar.
Modelos que te recomendamos
El Hannibal Laguna K307 está hecho en seda natural rústica, con manga francesa, escote caja y cuerpo liso con vainicas y encaje semitransparente. El Angel Schlesser K341 combina seda con plumeti, puntillas anchas y mangas de tul bordado.
En Marla, el K255 es un buen ejemplo de lo que hace la seda en un diseño sencillo: cuerpo liso con finas líneas centrales, escote barco con vainicas y manga de seda con lunares acabada en dos puntillas.
Si prefieres organza, Lola Rosillo tiene varios modelos. El Q429 lleva manga francesa y líneas verticales muy limpias, el Q392 cuerpo de vainicas con cuello barca, y el Q359 mangas cortas vaporosas.
Consejos para acertar
La seda se marca más con las arrugas que el tul. Guárdala colgada en su funda y déjate un rato el día antes para darle vapor.
Los vestidos de seda de diseñador tienen un precio más alto. Puedes pagarlos a plazos, y si necesitas ajustar el largo, nuestra costurera se encarga.
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